La tasa de incidencia de infecciones nosocomiales en los pacientes de un establecimiento determinado es un indicador de calidad y seguridad de la atención. La institución de un proceso de vigilancia para supervisar esa tasa es un primer paso indispensable para puntualizar los problemas y prioridades locales y evaluar la eficacia de la actividad de control de infecciones. La vigilancia, en sí, es un proceso eficaz para reducir la frecuencia de infecciones nosocomiales.
Por lo tanto los objetivos de la vigilancia es fundamentalmente reducir el número de infecciones nosocomiales y su costo.
Los objetivos específicos de un programa de vigilancia son:
- Hacer que el personal clínico y otros trabajadores del hospital, incluso los administradores, estén más conscientes de las infecciones nosocomiales y la resistencia a los antimicrobianos, de manera que aprecien la necesidad de acción preventiva.
- Vigilar las tendencias, es decir, la incidencia y la distribución de las infecciones nosocomiales, prevalencia, y donde sea posible incluso, la incidencia ajustada para así poder hacer comparaciones intra e interhospitalarias.
- Señalar la necesidad de crear programas de prevención nuevos e intensificados y evaluar el efecto de las medidas de prevención.
- Señalar los posibles puntos en que se puede mejorar la atención de los pacientes y la necesidad de efectuar otros estudios epidemiológicos.