Hasta ahora os hemos hablado de diferentes infecciones nosocomiales de origen vírico o que son producidas por bacterias, pero también es de interés saber que en las últimas décadas se ha producido un incremento global de las infecciones fúngicas de origen nosocomial (IFON).
Entre los pacientes hospitalizados con mayor riesgo para desarrollar este tipo de infección destacan los huéspedes inmunodeprimidos por quimioterapia, tumores sólidos o cánceres hematológicos, los receptores de trasplante de progenitores hematopoyéticos o de órganos sólidos, los que reciben dosis altas y prolongadas de corticoides u otros inmunosupresores causantes de disfunción de la inmunidad celular, los pacientes infectados por el VIH en situación avanzada sin tratamiento antirretroviral, los intervenidos de cirugía mayor gastrointestinal o con pancreatitis graves, aquellos con disrupción de la integridad de mucosas, los pacientes con enfermedades inflamatorias crónicas autoinmunes que reciben nuevas terapias biológicas, los prematuros, los pacientes de edad más avanzada y los enfermos en situación crítica.
La lista de microorganismos patógenos causales de EFI oportunista aumenta día a día, aunque Candida spp, Cryptococcus neoformans, Pneumocystis jirovecii y Aspergillus spp son los patógenos más habituales.